Las autoridades chinas arrestaron a 12 sacerdotes pertenecientes a la Iglesia Católica clandestina y derribaron una iglesia en la provincia central de Hebei, informaron ayer grupos de defensa de los derechos humanos.
Los clérigos y seminaristas detenidos participaban en un retiro espiritual el pasado 20 de octubre en la localidad de Gaocheng, cuando la policía irrumpió en el local y trasladó por la fuerza a todos los participantes a la comisaría más cercana.
El Vaticano y China rompieron relaciones en 1957, después de que Pío XII excomulgara a dos obispos designados por el Gobierno chino y al año siguiente de que Mao Zedong creara la Iglesia Patriótica, subordinada al control del Estado.