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Derrota electoral no provocará retirada en Irak

Las elecciones del pasado 7 de noviembre en Estados Unidos han marcado un nuevo hito histórico, donde la ciudadanía salió a votar por un cambio político y sobre todo expresó su desacuerdo con la guerra en Medio Oriente que ha causado la muerte de miles de soldados norteamericanos que buscan la paz y el equilibrio en un país que fue gobernado por Saddam Hussein.


EL 19 de marzo de 2003, las fuerzas estadounidenses comenzaron la intervención armada en Irak para derrocar al régimen de Saddam Hussein, acusado de ser proclive a dar armas de destrucción masiva a grupos terroristas.
Estados Unidos lanzó una devastadora campaña aérea y terrestre, logrando el 8 de abril la conquista de Bagdad.
El dictador iraquí luego sería capturado en diciembre de ese año, convirtiéndose en una resonante victoria para la administración de George W. Bush.
Sin embargo, a lo poco se descubrió que la causa principal de la guerra en Irak no era la supuesta amenaza del programa nuclear y químico de Saddam. Cuando los soldados norteamericanos comenzaron a proteger los convoyes de la empresa Halliburton y de otras grandes petroleras con el fin de llevarse a Estados Unidos el petróleo mesopotámico, quedó clara el real motivo de la ocupación de ese país árabe.
Hoy, a tres años de esa victoria en donde Bush dijo en un portaaviones "misión cumplida", al parecer la mayor potencia del mundo se ha estancado en un frente de guerra similar a Vietnam.
Una figura política en Estados Unidos salió a la palestra, convirtiéndose en la representación de la intervención norteamericana en Irak: Donald Rumsfeld. Sus sarcásticas declaraciones y la actitud elusiva ante los escándalos de los militares abusadores en la prisión de Abu Ghraib, transformaron de la noche a la mañana a Estados Unidos de libertador a ocupante agresivo.
El pasado martes, el Partido Demócrata logró un resonante triunfo al desbancar a los republicanos, el partido de Bush, en ambas cámaras del Congreso. Un factor clave de este vuelco político en Norteamérica fueron: el descalabro de Irak, las 2, 800 muertes de soldados estadounidenses y la mala percepción del pueblo de ese país hacia el Gobierno.
Pero todos concuerdan en que Rumsfeld era la imagen negativa de Bush. Una presentadora de CNN salió a las calles de Nueva York a preguntarle a la gente qué les parecía la imprevista renuncia de Rumsfeld: "Lo logramos, gracias a Dios que se fue", dijo una norteamericana saltando de felicidad.
La periodista le increpa. "¿Por qué está alegre?", le dijo. Ella contestó: "Mi sobrino está en Irak".
Para el analista de la BBC, Jonathan Marcus, todavia no es previsible una inmediata salida de tropas norteamericanas de Irak, pero será algo inevitable.
Marcus advierte que si los Estados Unidos salen sin consolidar al gobierno interino de Irak, esto causaría un caos peor del que existe actualmente, sobre todo ante la tensión entre chiítas y sunníes en la nueva Mesopotamia, además de las ambiciones de Siria e Irán en ese país.
"El contexto político en Washington se ha transformado.
La gente habló con sus votos y la presión para que el gobierno de Bush cambie el rumbo en cuanto a Irak se intensifica. No obstante, el problema de fondo persiste porque, ¿cómo podría Estados Unidos distanciarse del conflicto iraquí sin dejar atrás un panorama de caos que incluso lleve a un mayor baño de sangre?", acotó Marcus en BBC.
"En el peor de los casos, esta situación podría provocar una confrontación bélica de carácter regional con la participación de los países vecinos", agregó el analista británico.
El experto destacó que todas las miradas están ahora volcadas en una comisión bipartidista encabezada por el ex secretario de Estado James Baker, un amigo cercano de la familia Bush, y por el veterano demócrata y ex representante Lee Hamilton.
La comisión Baker-Hamilton fue establecida en marzo pasado a pedido de algunos miembros clave del Congreso, con el apoyo del gobierno, que ha dado al grupo acceso privilegiado a documentos y otras fuentes.
El objetivo de la comisión es mostrar una nueva perspectiva del tema iraquí.
Se espera que la comisión presente su informe en algún momento "posterior a las elecciones legislativas", y no está claro cuáles podrían ser las conclusiones de ese grupo.
Lo que por el momento parece claro es que mantener el actual curso político, en cuanto al tema de Irak, no es una opción válida para Washington, y que los cambios son inevitables, señaló Marcus.


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101 años de Panamá América

 
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