Centenares de familias fueron desalojadas ayer del cerro de Urubú, en los suburbios de Río de Janeiro, después de que las autoridades pusieran en marcha una política de prevención para evitar que se produzcan más muertes por deslizamientos de tierra.
El gobierno regional estipuló una ayuda de unos $230 mensuales para ayudar a las familias a pagar el alquiler de sus nuevas casas, mientras se construyen nuevas viviendas en el centro de la ciudad.
El alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Paes, anunció la construcción de 2,000 viviendas para los damnificados.