Un grupo de médicos logró fabricar vasos sanguíneos de manera artificial, que se pueden injertar en operaciones de desvío coronario.
El equipo lo encabezó la profesora de anestesiología de la Universidad de Yale, Laura Niklason.
Los vasos sanguíneos pueden prepararse con antelación "para que los cirujanos los tomen de la repisa cuando los pacientes los necesiten".
Hasta ahora ningún otro injerto vascular creado a partir de tejido humano ha tolerado el almacenaje simple.
Los nuevos injertos, cultivados a partir de la célula de un donante, no causan una reacción del sistema de inmunidad de la persona que los recibe.