La revelación de que un tren de pasajeros de Nueva York descarriló mientras entraba a una curva pronunciada a tres veces la velocidad permitida provoca interrogantes sobre si la tecnología pudiera haber evitado el desastre.
Las autoridades de seguridad han defendido lo que se conoce como tecnología de control positivo desde hace decenios, pero la industria de los ferrocarriles ha tratado de posponer su instalación debido al alto costo y asuntos tecnológicos.
Los investigadores no han determinado todavía si el accidente, en que perecieron cuatro personas y más de 60 quedaron heridas, fue el resultado de un error humano o una falla mecánica.