Las calles de Bolivia se llenaron de colorido el viernes, cuando más de 40,000 bailarines llenaron el centro de la ciudad con ritmo y color en la popular fiesta religiosa de Jesús del Gran Poder, protagonizada principalmente por los descendientes de aimaras que emigraron del campo.
Con música típica de la diversidad folclórica de Bolivia, más de 50 fraternidades veneraron este sábado a la deidad en un recorrido de más de seis kilómetros por varias calles de La Paz, colapsadas también por decenas de miles de espectadores.
La fiesta tiene su origen en un populoso barrio paceño, donde hace varias décadas apareció una pintura de Jesús con los brazos abiertos y tres rostros.
Según la tradición, hay que dedicar bailes a Jesús del Gran Poder durante tres años seguidos para que cumpla los deseos.
“Venimos a bailar al señor del Gran Poder y a pedir nuestros deseos al que está ahí arriba”, comentó Julio Rodrigo Conde, que baila desde hace más de 12 años con el grupo “Tinkus Huayna Lisos”, de la universidad central de La Paz.