Un grupo de científicos de la Universidad de Oslo (Noruega), ha descubierto que la localización de los diamantes depende de las llamadas plumas del manto terrestre, estrechas columnas por las que ascienden los materiales fundidos del interior del planeta.
Las plumas del manto de las profundidades de la superficie terrestre controlan la distribución de las rocas volcánicas portadoras de diamantes, conocidas como kimberlitas, según un estudio.
Estas plumas, que se originan en la base del manto terrestre, son responsables de la distribución de, prácticamente, todas las kimberlitas que han llegado a la superficie a través de una erupción -distinta a la que se produce en los volcanes- en los últimos 540 millones de años.