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Desfile promueve la inclusión

La escuela de samba Embajadores de la Alegría está compuesta en su mayoría por personas ciegas, con síndrome de Down e inválidos, entre otras.


Una vistosa presentación de una escuela de samba, compuesta por ciegos, portadores de síndrome de Down y de otras minusvalías abrió anoche el famoso Desfile de los Campeones de Río de Janeiro y demostró que el Carnaval puede ser usado como importante herramienta para su inclusión social.

Los 1800 integrantes de la escuela de samba Embajadores de la Alegría, la primera comparsa de su tipo en el mundo, fueron los primeros en atravesar el Sambódromo de Río de Janeiro en la noche del sábado durante el majestuoso desfile de las mejores escuelas de samba del Carnaval de este año.

La presentación de las personas discapacitadas debidamente disfrazadas, que incluyó dos carrozas alegóricas, precedió a la de las seis gigantescas comparsas que fueron elegidas esta semana como las campeonas entre las Escuelas de Samba del Grupo Especial, cuyo desfile es la mayor atracción del Carnaval de Río de Janeiro y uno de los mayores espectáculos del mundo.

 

El desfile de los Embajadores de la Alegría fue abierto por un pequeño grupo de portadores de síndrome de Down y de inválidos que, con una coreografía que incluyó hasta la retirada de las ruedas de las sillas, mostró que estos brasileños también son hábiles en el baile y la samba.

Además de esta Comisión de Frente, como es conocido el grupo de bailarines encargado de abrir un desfile, Embajadores de la Alegría presentó todos los componentes de una escuela de samba tradicional, incluidos batería (orquesta), portabandera, maestro del salón de baile, reina de batería y "alas" (grupos con disfraces en común).

La portabandera fue una inválida que bailó en su silla de ruedas y la reina de batería una portadora de síndrome de Down, famosa por haber sido la primera reportera de TV en Brasil con esa minusvalía.

 

Cerca de 1000 de los 1800 integrantes de la comparsa tenían alguna incapacidad, en su mayoría visual, síndrome de Down, invalidez, amputaciones y enanismo, y el 40% restante eran sus familiares, fisioterapeutas, pedagogos, terapeutas y profesores.

"Además de promover su inclusión tanto en la sociedad como en el Carnaval, también promovemos su inclusión emocional, los acercamos aún más a sus familiares y sus profesores", explicó Caio Leitao, presidente de la escuela.

Leitao, que ayudó a fundar el grupo hace cuatro años y lidera la organización no gubernamental responsable por el proyecto, asegura que la participación en el Carnaval es muy importante para un grupo de la sociedad "muy excluido".

 

"Usamos la samba como instrumento de inclusión social de los deficientes y como herramienta para que la sociedad consiga verlos como personas con necesidades específicas que no pueden ser menospreciadas", aseguró.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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