Con telescopios, cámaras y gafas protectoras desechables, millones de estadounidenses observaron maravillados cuando la Luna cubrió el astro rey en el primer eclipse total de Sol que se ve de costa a costa en Estados Unidos en casi un siglo.
La temperatura descendió, los pájaros callaron, los grillos chirriaron y las estrellas se hacían visibles al mediodía a medida que la franja de oscuridad se desplazaba 4,200 kilómetros por el territorio estadounidense en un recorrido de 90 minutos.
El eclipse total de Sol se convirtió en el más visto y el más fotografiado en la historia.
Las personas en el resto de América del Norte solo vieron un eclipse parcial de Sol, al igual que en América Central y la parte superior de América del Sur.
Dado que unos 200 millones de personas se encontraban a un día de camino en vehículo de la franja de totalidad, ciudades, pueblos y parques registraron grandes muchedumbres.