Jonah Seeman, portero de un complejo de edificios de Nueva York, fue despedido por culpa del mal aliento que padece. Según la empresa que lo empleaba, no podía seguir recibiendo a los propietarios y a sus visitantes.
Seeman ya había sido suspendido temporalmente en dos ocasiones anteriores, por la misma razón, por lo que esta vez, no hubo misericordia.