El vicepresidente de Afganistán asesinado ayer, "Hayi" Abdul Qadir, fue enterrado ayer con todos los honores militares en su feudo, Yalalabad, después de celebrarse funerales tanto en dicha ciudad afgana oriental como en la capital.
Un helicóptero de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF) llevó a un grupo de familiares y amigos de Qadir desde Yalalabad a Kabul para asistir los funerales en la mezquita central de la capital.
El presidente de Afganistán, Hamid Karzai, el ex presidente y todavía líder de los tayikos del partido Yamiat-e-Islamai, Burhanudin Rabani, además de varios miembros del gabinete, acudieron a la ceremonia en la mezquita de Eid Gha en Kabul.
Qadir era uno de los tres vicepresidentes designados el mes pasado por Karzai y el político de etnia pastun de mayor importancia en la nueva Administración de Transición, después del propio presidente.
Posteriormente, los restos de Qadir, que murió acribillado a balazos a la salida del ministerio de Obras Públicas, del que era titular, fueron llevados en el helicóptero de la ISAF, junto a los de su conductor y yerno, también muerto en el atentado, hasta Yalalabad.
Allí, se celebró otra ceremonia fúnebre en la mezquita principal y después, el cadáver, envuelto en la bandera de Afganistán y acompañado por miles de personas, fue trasladado a los jardines públicos de Yalalabad para su entierro.
La tumba de Qadir queda cerca de la de su hermano, Abdul Haq, que fue ejecutado en Yalalabad en octubre pasado por las autoridades talibán después de haberse infiltrado en Afganistán desde Pakistán para animar a los dirigentes locales a levantarse contra el ahora desaparecido régimen.
El jefe de la rama judicial del Estado afgano, Fazle Hadi Shinuari, intervino en la ceremonia en Yalalabad para asegurar que se haría todo lo posible para descubrir a quienes estuvieron tras el asesinato.
Para muchos afganos la muerte del vicepresidente podría traer nueva inestabilidad a la nación. Asimismo, la televisión estatal informó que dos hombres fueron detenidos para ser interrogados, cuando pasaban por un retén en un vehículo similar al que utilizaron los asesinos para escapar.
El asesinato de Qadir amenaza con provocar disturbios en Nangarhar, provincia comercial relativamente rica, donde se cultiva la amapola base del opio. Un clima de intranquilidad aquí complicaría los esfuerzos del gobierno de Karzai para extender su autoridad más allá de la capital.
Algunos residentes de Nangarhar especularon que su asesinato pudo haber sido ordenado por narcotraficantes o alguno de sus numerosos enemigos. Muchos temen que su muerte sea un retroceso en los esfuerzos para lograr una paz duradera, ya que podría ser el comienzo de un ciclo de asesinatos de represalia, muy comunes en Afganistán.
Despiden a vicepresidente afgano
El líder afgano declaró mañana día nacional de duelo y dijo que las banderas ondearán a media asta en todo el territorio y misiones diplomáticas de Afganistán.