Si usted es una de esas personas que cuando llega fin de año suele hacer un balance de su vida y promete hacer cambios como dejar de fumar, ser más amable con el prójimo o, en una versión más actualizada, con el medio ambiente, preste atención.
Gran parte de los consejos que circulan por ahí no sólo no sirven para reducir nuestra contribución al calentamiento global sino que además, si uno los sigue al pie de la letra, resultan más nocivos que si nos comportásemos como lo haríamos habitualmente.
Ésta es la conclusión de la "Guía para una vida más verde" publicada este mes en el Reino Unido.
El libro cuestiona, entre otras cosas, la idea de que reemplazar nuestro auto por uno más eficiente, lavar los pañales a mano en vez de usar desechables o consumir menos carne permite reducir nuestras emisiones de CO2.
La verdad detrás de consumir local.
Si bien es verdad que los productos derivados de animales tienen una huella de carbono más elevada que la de un producto de origen vegetal, y de allí se desprende que el vegetarianismo es una opción más amigable para el planeta, nunca nadie menciona que por ejemplo, algunos productos lácteos son, desde el punto de vista del cambio climático, más nocivos que ciertas carnes.
Por esta razón, dice Duncan Clark, autor de la guía, los quesos duros -para los cuales se utiliza gran cantidad de leche- producen más calentamiento global por kilo que la carne de pollo. Por eso da como opción que las personas se conviertan en vegetarianas.
Otro de los mitos que destruye dice que consumir productos locales es una opción más verde que comprar productos importados. Para ilustrar su punto, Clark cita un estudio que indica que consumir carne de cordero de Nueva Zelanda en el Reino Unido -por la clase de pastos que los animales consumen- genera menos CO2 que la carne de cordero que se produce allí.
También saca a colación cómo comprar flores importadas de la soleada Kenia (siempre desde el Reino Unido) deja una huella menor de carbono que comprar flores en Inglaterra, que, aunque no hayan viajado, y por ende producido CO2, para llegar a destino, han crecido en invernaderos calentados con energía eléctrica.
¿Más ejemplos de estas verdades a medias? Que los pañales reutilizables son mejores para el planeta, que los ecodetergentes también o que comprar un auto más eficiente (ya que los gases con efecto invernadero que se utilizan para fabricar un auto nuevo son superiores a las genera el uso del carro que uno ya tiene) son más verdes que las opciones tradicionales.