El servicio federal de seguridad ruso (FSB, ex KGB) anunció ayer que detuvo en Moscú a 121 sospechosos de ser partidarios o miembros del Partido de liberación islámica (Hizbi Tahrir), organización "terrorista" prohibida y activa en Asia central.
Es la primera vez que las autoridades rusas, que subrayan regularmente el peligro que representan a sus ojos las organizaciones islámicas de Asia central, anuncian una detención masiva de islamistas en su territorio (sin contar a Chechenia). La televisión NTV difundió imágenes rodadas por el FSB durante el arresto.
"Se escondían en el terreno de una fábrica de Moscú, y fue ahí que fueron detenidos", declaró el portavoz del FSB Serguei Igntchenko, agregando que las detenciones realizadas en la capital se inscriben en el marco de una amplia operación en toda Rusia.
"Son terroristas que quieren derrocar el régimen existente por la vía militar", aseguró este responsable precisando que 121 personas habían sido detenidas, mientras que el servicio de prensa del FSB había anunciado anteriormente la detención de 55 personas.
Por otro lado, las autoridades rusas, ansiosas por demostrar que un plan de paz para Chechenia elaborado por el Kremlin está funcionando, anunció ayer que algunos guerrilleros separatistas entregaron sus armas, en respuesta a una amnistía parcial.