Ocho supuestos terroristas islámicos fueron detenidos ayer durante una redada practicada por la Policía británica en Londres y el sureste de Inglaterra, en la que también se confiscaron más de 500 kilos de material explosivo.
La unidad antiterrorista de Scotland Yard, que coordinó la operación, confirmó que los detenidos -todos de nacionalidad británica y origen pakistaní- no guardan relación con los atentados del 11 de marzo en Madrid ni con el terrorismo norirlandés.
Los sospechosos, de edades comprendidas entre 17 y 32 años, fueron detenidos ayer en una compleja operación en la que intervinieron cinco fuerzas de policía de Inglaterra y el servicio de espionaje británico MI5.
Unos 700 agentes efectuaron 24 registros en domicilios y establecimientos comerciales de Londres y localidades del sureste inglés, en la mayor redada antiterrorista efectuada en este país desde los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.
La policía antiterrorista británica informó también ayer que incautó una gran cantidad de materiales explosivos. Peter Clarke, jefe de la rama antiterrorista de la policía Metropolitana de Londres, reveló en conferencia de prensa que la policía incautó en el oeste de Londres más de media tonelada de fertilizante de nitrato de amoníaco, que puede ser utilizado para hacer explosivos.
"Parte de la investigación se concentrará en la compra, almacenamiento y el uso que se le daría a ese material", según Clarke. Pero dijo que no había evidencia de que se hubiera planeado un ataque, o de cuál sería el objetivo.