Líderes mundiales honraron a los miles de soldados aliados muertos en el desembarco de Normandía en el Día D, durante las solemnes ceremonias celebradas ayer, y juraron salvaguardar la alianza transatlántica forjada hace 60 años.
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y su homólogo francés, Jacques Chirac, que dejaron a un lado sus diferencias sobre la guerra de Irak, dijeron que los líderes modernos tenían un deber para honrar a los soldados que murieron, permaneciendo juntos en la causa de la libertad y la democracia.
"En los preparativos y en ese sacrificio de la guerra nos convertimos en aliados inseparables", dijo Bush en una ceremonia en el cementerio estadounidense de Colleville-sur-Mer, cerca de la playa rebautizada como Omaha donde las tropas de Estados Unidos desembarcaron y sufrieron numerosas bajas el 6 de junio de 1944.
"Nuestra gran alianza es fuerte y aún es necesaria hoy", dijo a una multitud de veteranos de guerra tras un saludo de 21 cañonazos y una exhibición aérea para honrar a los muertos.
Ante las tumbas marcadas con cruces blancas y cruces de David, Chirac agradeció a las fuerzas aliadas por sus sacrificios en el desembarco que forzó el repliegue de las tropas alemanas y ayudó a liberar a Europa del dominio nazi.
"La amistad continúa intacta hasta hoy, segura, exigente, fundada en el respeto mutuo. Estados Unidos es nuestro aliado eterno, y esa alianza y solidaridad es más fuerte por haber sido forjada en esas terribles horas", dijo.
Las promesas de acercamiento de ambos líderes se producen tras entrevistarse el sábado en París, en una reunión en la que ambos eligieron subrayar los puntos fuertes en sus relaciones bilaterales, en un esfuerzo por reconstruirlas tras las fricciones provocadas por la guerra de Irak, a la que Francia se opuso.
Unos 20 jefes de Estado y de gobierno y miles de veteranos de la Segunda Guerra Mundial se reunieron entre fuertes medidas de seguridad en Normandía para conmemorar el 60 aniversario.
Unos 30,000 soldados fueron desplegados en las playas normandas mientras que helicópteros sobrevolaban la zona. Aviones de combate estaban preparados para derribar cualquier aeronave que violara el espacio aéreo cerrado en el lugar de la ceremonia, si París lo solicitaba.
Entre los invitados estaba el canciller alemán Gerhard Schroeder, el primer líder alemán que acude a la conmemoración del Día D en Francia y el presidente Vladimir Putin, el primer jefe de Estado ruso que presencia dicho acontecimiento.
Schroeder, aseguró que Alemania había aprendido la lección y tomaba "muy en serio su responsabilidad histórica" en estos hechos.
La reina Isabel II, el primer ministro británico Tony Blair, el primer ministro canadiense Paul Martin y su homólogo australiano John Howard también asistieron. Asimismo, líderes de Noruega, Bélgica, Holanda, Polonia y Nueva Zelanda estuvieron presentes.
Los líderes han subrayado la importancia de la reconciliación.
Unos 23,400 paracaidistas británicos y estadounidenses aterrizaron en la costa francesa el Día D y más de 132,000 soldados desembarcaron en las playas de Normandía rebautizadas como Utah, Omaha, Gold, Juno y Sword.
Se estima que hubo unas 10,000 bajas aliadas de las cuales 2,500 murieron. Las víctimas alemanas se estiman entre 4,000 y 9,000.
La ceremonia internacional de Arromanches presentó una conmovedora reconstrucción del Desembarco, gracias a la ayuda de actores, pantallas gigantes, aviones de combate y una impresionante parada naval en la vecina playa de Gold.
En Juno Beach, otra de las playas del Desembarco asignada al ejército británico, la reina Isabel II de Inglaterra recordó que los militares de ultramar como estadounidenses y canadienses "atravesaron el Atlántico, abandonaron la seguridad de su tierra natal para luchar por la libertad de Europa".
A 14 de los veteranos, representantes de cada uno de los países aliados, Chirac les entregó la orden de caballeros de la legión de honor, en un acto que provocó las lágrimas de gratitud de los antiguos soldados.
Día D: Líderes mundiales juran reconciliación
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