El comunicado además indicó que las FARC se convertirán en un movimiento político. "La firma e implementación del Acuerdo Final contribuirá a la ampliación y profundización de la democracia, en cuanto implicará la dejación de las armas y proscripción de la violencia política para todos los colombianos'', expresaron las partes.
"Han pasado los dos elementos (puntos) más complicados del proceso (o los temas de la agenda), el proceso tiene seis puntos, el último es implementación...y ya llevamos dos, es decir que llevamos el 40%, yo sí creo que hay un grado de avance significativo'', dijo en Bogotá en una entrevista telefónica Héctor Riveros, ex consejero de paz en el gobierno de César Gaviria (1990-1994). La nueva ronda de conversaciones entre las partes en La Habana se producirá el 18 de noviembre. Las delegaciones instalaron la mesa de diálogo en Noruega en octubre de 2012 y un mes después se trasladó a Cuba. Los diálogos en La Habana son el cuarto intento desde la década de 1980 de llegar a un pacto de paz con las FARC. Otros tres en el pasado fracasaron en medio de desavenencias o ataques. Aunque en su comunicado las partes resaltaron que "nada está acordado hasta que todo esté acordado'', lo de la jornada "es una gran victoria de la paz...Esta situación que se presenta hoy en La Habana da realmente optimismo y convicción de que es posible terminar con esa historia de violencia política'' en el país, comentó el congresista colombiano Iván Cepeda, del izquierdista partido Polo Democrático Alternativo. Con el acuerdo en el segundo punto se muestra que "los negociadores del gobierno y de las FARC no están tomando daiquirí en las playas (cubanas) sino están trabajando y creo que el resultado es evidente hoy y esto fortalece el proceso de paz'', añadió Cepeda en diálogo telefónico. Pero para críticos de los diálogos como el ex ministro del Interior colombiano Fernando Londoño (2002-2003) "una transición a la política qué significa, ¿entregan las armas o no entregan las armas?, ¿hacen política con armas o sin armas? Con esta circunscripción (especial electoral) ya le dan 32 curules (o una por cada departamento del país). No hay nadie que saque 32 curules en Colombia. Quedan como el movimiento político más importante del país'' en caso de concretarse el acuerdo. Y lo más importante, según Londoño, "es que estos tipos (de las FARC) quedan en la impunidad, porque uno no puede ir al Parlamento si está en la cárcel, esto presupone la impunidad''. La Constitución colombiana prohíbe la elección de una persona a cualquier cargo de voto popular si está condenada, menos por delitos politicos, como la rebelión. En el tema político, uno de los asuntos clave acordados fue que se creen "circunscripciones especiales'' electorales, "en aquellos territorios que más han sufrido la violencia''. Eso significa básicamente que representantes de movimientos políticos, populares y sociales surgidos del eventual acuerdo de paz tendrán una representación "transitoria'' en la Cámara de Representantes, actualmente integrada por 166 miembros elegidos por cuatro años y a nombre de sus respectivos departamentos, que son 32 en el país. Sin embargo, el texto del comunicado no precisa cuántos escaños exactamente tendrá cada una de esas "circunscripciones especiales''. Ese tipo mecanismo ya existe para representaciones indígenas con al menos cinco escaños desde la Constitución de 1991 y como forma de abrir una representación para esas comunidades. Tras la lectura del comunicado conjunto las delegaciones ofrecieron de manera separada sus declaraciones con consideraciones sobre el avance de la mesa. "Estamos buscando entonces la reconciliación. Que la política esté libre de la intimidación y la violencia'', dijo el representante presidencial, Humberto de la Calle, quien además indicó que sus contrapartes de la guerrilla pusieron ``empeño y disciplina durante las conversaciones''. Por su parte el comandante Iván Márquez a nombre de la guerrilla aseguró que "Colombia vive una primavera de sueños de justicia''. Márquez, cuyo nombre es Luciano Marín Arango, indicó además que es falso que los rebeldes se nieguen a recibir a las víctimas del conflicto, mientras se mostró optimista por los avances logrados.