El vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney, hizo de lado ayer las especulaciones de que el presidente George W. Bush podría considerar reemplazarlo en su fórmula de reelección.
"El me pidió trabajar con él en la fórmula otra vez por los próximos cuatro años", indicó Cheney en una entrevista con la cadena estadounidense de televisión Fox News. "Estoy feliz de hacerlo por el tiempo que pueda servir de ayuda y él me quiere en ese punto, planeo servir", afirmó.
Algunos expertos políticos han especulado que Bush podría considerar desechar a Cheney como su compañero de fórmula si se halla en una carrera dura hacia las elecciones de noviembre.
El vicepresidente tiene una alta imagen negativa en las encuestas de opinión pública. También es un tema constante en las críticas de los demócratas a las políticas de Bush, en parte debido a su posición como ex jefe de Halliburton Co., la compañía de energía a la que se le han entregado grandes contratos de reconstrucción en Irak después de la guerra.
Cheney fue el principal motor detrás de la decisión de invadir Irak y habló repetidamente del peligro que representaban las armas de extermino de Bagdad, las que hasta ahora no se han encontrado.
Bush respaldó fuertemente a su vicepresidente en un acto de recolección de fondos la semana pasada. El presidente bromeó de que había puesto a Cheney en el cargo de su comité de búsqueda de vicepresidente, como lo hizo en la elección del 2000, cuando Cheney eventualmente se propuso a sí mismo.
"El me dice que revisó todos los candidatos, y que regresará con la misma recomendación de la última vez", expresó Bush.