Cinco exparamilitares guatemaltecos fueron condenados a 7 mil 710 años de prisión, la sentencia más alta en la historia judicial de Guatemala, por la matanza hace casi 30 años de 256 indígenas en una comunidad rural de este país centroamericano.
La masacre, una de las 600 perpetradas durante la guerra interna que desangró Guatemala entre 1960 y 1996, ocurrió el 18 de julio de 1982 en la comunidad de Plan Sánchez, ubicada en el municipio de Rabinal del departamento norteño de Baja Verapaz.
En declaraciones a ACAN-EFE, familiares de las víctimas y activistas de los derechos humanos calificaron como “importante” la sentencia y señalaron que demuestra que el sistema judicial guatemalteco funciona.
La presidenta del Tribunal Primero B de Mayor Riesgo, Jazmín Barrios, aseguró al leer su dictámen que durante el juicio, iniciado el miércoles pasado, quedó demostrada la participación en la masacre de los cinco imputados, procesados por los delitos de asesinato y “deberes contra la humanidad”, como tipifica la Justicia guatemalteca el delito de lesa humanidad.
Los condenados son los expatrulleros civiles Eusebio Grave, Julián y Mario Acoj, y Santos Rosales, así como el excomisionado militar Lucas Tecú, capturados en agosto pasado.