Un tribunal indonesio condenó ayer a Amrozi bin Nurhasyim a morir fusilado por su participación en un atentado en que murieron 202 personas en un club nocturno en Bali el año pasado, en su mayoría turistas.
Amrozi, conocido como "el atacante sonriente"", es el primero de una decena de sospechosos en ser juzgado. Cuando el tribunal de cinco jueces leyó la sentencia que le declaraba culpable de planificar y de colaborar en las explosiones, el hombre sonrió. Sus abogados dijeron que apelarían la pena de muerte.
Después de la lectura del veredicto, Amrozi se sacó el gorro tradicional musulmán y le hizo una señal victoriosa a sus abogados. Centenares de personas, entre ellos sobrevivientes de las explosiones, aclamaron cuando el juez leyó la sentencia.
Amrozi, un mecánico de 41 años natural de la isla de Java, es conocido como el "atacante sonriente"" por su manera de actuar jocosa y falta de remordimiento después de su arresto el año pasado. El juicio de Amrozi es el primero de por lo menos tres docenas de casos a ser juzgados.
Por lo menos otros 30 sospechosos, que fueron detenidos después de una operación masiva en el lugar, esperan ser procesados en los próximos meses. Por su parte, el gobierno británico aplaudió que Amrozy haya sido condenado por un tribunal indonesio, pero criticó que se le haya aplicado la pena de muerte.