Mientras una comisión gubernamental trabaja en un plan para incluir a la etnia negra en la agenda nacional, los derechos de los afrodescendientes se siguen violando y prevalece la negación a reconocer que sí existe el racismo.
Eunice Meneses Araúz, secretaria ejecutiva de la Coordinadora Nacional de Organizaciones Negras Panameñas, así describe la situación en Panamá hoy 21 de marzo, cuando se conmemora el Día Mundial contra el Racismo.
Para Meneses Araúz se niega el racismo y la discriminación, pero sí existen.
Describió lo courrido en el pasado carnaval, en Las Tablas, cuando una tuna le cantó a la reina de la calle contraria tonadas totalmente racistas, y lo peor fue que tuvo acogida de la comunidad y las autoridades no tomaron ninguna acción, cuando el Estado panameño está comprometido internacionalmente a combatir el racismo.
Citó casos de escuelas públicas donde afrodescendientes han sido impedidas de asistir a clases por llevar el peinado conocido como "cornroll" o trencitas, negándoseles el derecho a expresar su afrodescendiencia y a ser ellas mismas.
Qué país estamos edificando si cercenamos el derecho de cada persona de expresar su propia etnia, preguntó.
Otro hecho es que a las mujeres negras se les niega el acceso al trabajo, por lo que el Comité Panameño contra el Racismo adelanta una campaña al respecto.
En la Defensoría del Pueblo hay una comisión especial para atender estos casos.
Según informes de la Defensoría del Pueblo se han recibido 14 denuncias de vulnerabilidad del derecho.
El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas declaró el 21 de marzo de 1966, el "Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial", para condenar la masacre de 1960 en Sudáfrica, en la ciudad de Sharpville, donde murieron 69 manifestantes y 180 personas resultaron heridas, entre mujeres, hombres y niñas y niños.