La mandataria brasileña, Dilma Rousseff, aceleró ayer la mudanza de las pertenencias personales que conservaba en el palacio presidencial, ante la previsible decisión en horas de la tarde del Senado que la puede suspender del cargo durante los próximos 180 días.
Según comprobó Efe, mientras la votación que puede instaurar el juicio político contra Rousseff avanzaba en el Senado, objetos de la mandataria, como cuadros o adornos que tenía en su despacho, fueron llevados hacia el Palacio de la Alvorada, la residencia oficial en la que se atrincherará durante el proceso.
También han sido instaladas unas cercas en torno a la rampa que conduce desde la acera hasta el primer piso del Palacio de Planalto, en previsión de que, una vez notificada de la decisión del Senado, Rousseff abandone la sede de la Presidencia, que ocupará el vicepresidente Michel Temer, primero en la línea de sucesión.
Rousseff y su jefe de Gabinete, Jaques Wagner, se asomaron a una de las ventanas del palacio y pasaron un tiempo observando los preparativos.
La rampa cercada ahora con vallas de metal tiene una simbología importante en la política brasileña, pues es tradición que por ella suba un presidente que inicia su mandato, pero también que baje aquel que concluye su gestión.
Fuentes oficiales han dicho que en los últimos días han habido algunas polémicas al respecto en el seno del Gobierno, ya que hay quien cree que Rousseff debería bajar por esa rampa mañana, aunque otros sostienen que eso transmitiría una imagen de derrota y fin de mandato.
Los defensores de esa última opción sostienen que Rousseff aún pudiera recuperar el poder si fuera absuelta en el juicio político, que puede durar los 180 días en que inicialmente estaría suspendida de sus funciones.
En la sede del Senado, situada en la acera opuesta del Palacio de Planalto, el proceso de votación avanzaba con lentitud y todas las previsiones apuntaban a que concluirá entrada la madrugada de este jueves.
Unas diez horas después de iniciada la sesión, ya se configuraba una clara mayoría favorable a la instauración del juicio político, aunque distante aún de ser definitiva.
Cuando casi se habían cumplido las primeras 11 horas de la sesión en la que se juega el futuro de la presidenta, 23 de los 27 senadores que habían ocupado la tribuna declararon su inclinación a aprobar el juicio político, que suspendería a Rousseff del cargo durante los seis meses que puede durar el proceso.
Con la bandera de la justicia social, el Partido de los Trabajadores llevó a Luiz Inácio Lula da Silva al poder en Brasil en 2003.
Hoy, golpeado por la crisis que ha colocado a Dilma Rousseff al borde de la destitución, afronta el desafío de hacer autocrítica y buscar nuevos liderazgos. Poco queda de la ilusión que levantó el PT entre buena parte de los brasileños.
Claves
Temer espera notificación
El vicepresidente de Brasil, Michel Temer, definirá a los ministros de su eventual gobierno cuando la mandataria Dilma Rousseff sea oficialmente apartada de su cargo para investigación.
El senador Romero Jucá, uno de los hombres más cercanos a Temer, señaló que todavía no se ha realizado ninguna “invitación formal” para ocupar un ministerio en un posible Ejecutivo de Temer, quien sustituiría a Rousseff.
“La composición del Gabinete tan solo será definida y cerrada cuando la suspensión esté en el Diario Oficial. En política, todo puede pasar”, precisó el senador anoche antes de finalizar la votación.
En las últimas semanas se han barajado diferentes nombres para ocupar carteras en un posible gobierno de Temer, entre los que figuran el expresidente del Banco Central Henrique Meirelles.