El presidente del gobierno autonómico rebelde de Adzharia, Aslán Abashidze, presentó esta madrugada la dimisión de su cargo tras acogerse a la mediación de Rusia, evitando así un derramamiento de sangre en Georgia, según fuentes oficiales.
Las fuentes agregaron que Abashidze aceptó las "garantías de seguridad personal crisis" ofrecidas por el presidente de Georgia, Mijaíl Saakashvili, y que embarcó poco después de presentar la renuncia en un avión con destino a Moscú en compañía del mediador del conflicto Igor Ivanov, secretario del Consejo de Seguridad del Kremlin.
Ayer, G eorgia había ofrecido i inunidad a Abashidze, si abandonaba el poder y evitaba un baño de sangre, pero el líder de esa autonomía georgiana rebelde se acogió a la mediación de su tradicional aliada, Rusia.
A la vez que ofrecía inmunidad al líder adzhario, Saakashvili anunció que, tras su eventual dimisión, impondrá en esa región la gobernación presidencial directa hasta la celebración de elecciones anticipadas en la autonomía, que conservará este estatus.
Antes de realizar esta oferta, que intenta desactivar una crisis que ha estado a punto de desatar en los últimos días otra guerra civil en la Georgia postsoviética, Saakashvili consultó por teléfono tanto al Kremlin, como a la Casa Blanca, su mejor aliado.
El conflicto adzhario-georgiano se agravó el pasado domingo cuando Abashidze ordenó volar dos puentes claves para el tránsito entre la región y el resto del país, cortó las principales carreteras y la vía férrea y desplegó miles de paramilitares en sus fronteras.
Miles de personas protestaron ayer pidiendo la renuncia del líder rebelde. Los manifestantes llenaron la plaza frente a la principal universidad en Batumi, invocando el nombre del presidente georgiano y empuñando banderas georgianas blancas y rojas.
La televisora Rustavi-2 mostró imágenes de los manifestantes que felicitaban a los policías que se habían unido a la manifestación.
En tanto, miles de paramilitares que protegían la frontera de Adhzaria con el resto de Georgia comenzaron a abandonar sus posiciones sobre el río Choloki, al temer un ataque.