El dirigente del movimiento islamista palestino HAMAS, Ezedin Cheij Jalil, de 40 años, perdió la vida ayer en Damasco en un atentado cuya autoría ha sido reconocida oficiosamente por responsables de Defensa de Israel.
El atentado, en el que también resultaron heridos tres transeúntes, se produjo al final de la mañana en un barrio de Al Zahira, cercano al campo de refugiados palestino Yarmuk.
Jalil formaba parte de un grupo de 400 activistas islámicos expulsados en 1992 por el gobierno israelí de Yitzhak Rabin al Líbano.
Responsables de Defensa de Israel, admitieron "de manera oficiosa" que Israel es responsable del asesinato en Damasco de Jalil, perteneciente a la directiva de HAMAS.
"Israel calla y confirma (su responsabilidad) por su silencio", añadió el corresponsal militar sin dar precisiones.
El movimiento islámico HAMAS aseguró en un comunicado que no piensa atacar los intereses israelíes en el extranjero, contrariamente a lo que habían anunciado poco antes las Brigadas Ezedín al Qasam, brazo armado del grupo en Gaza.
el grupo afirma que "no hay ningún cambio respecto a la política de luchar y enfrentarse a la agresión sionista de nuestro pueblo" aunque HAMAS se reserva el derecho de "responder a este crimen cobarde en el momento y en el lugar más adecuados para los intereses del pueblo palestino", según el texto.
Las autoridades sirias acusaron también a Israel de haber "asesinado" al dirigente de HAMAS en un acto "terrorista", informó la agencia oficial Sana.
En Gaza, las acusaciones contra el estado hebreo no se hicieron esperar. Muchir al Masri, un portavoz de Hamas, acusó a Israel de perpetrar el atentado.
"Acusamos al Mossad (servicio secreto israelí) de estar detrás de este atentado", declaró, al tiempo que amenazó al estado hebreo con "respuestas dolorosas".