VARIAS REALIDADES SOBRE LA UE
231- fueron las candidaturas para el galardón de este año, entre las que había 43 organizaciones.
- años de apoyo canalizando ayuda por valor de 14,000 millones de euros.
- organismos internacionales han logrado obtener el Premio Nobel de la Paz.
OTRAS OPINIONES SOBRE EL CASO
- El premio Nobel de la Paz de 1980, el argentino Adolfo Pérez Esquivel, consideró que la concesión otorgada a la Unión Europea no debe utilizarse para justificar el accionar militar en otros continentes.
La concesión del Premio Nobel de la Paz a la UE fue acogida con honor por las instituciones europeas e interpretada como estímulo al euro y a la unión política europea por algunos líderes de ese continente, como la canciller alemana, Ángela Merkel, y el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy.
Merkel calificó de “decisión maravillosa” la del Comité Nobel y destacó su carácter de “impulso al euro”, como idea que va más allá de la mera “unión monetaria”.
“La UE se construyó sobre las cenizas de dos guerras” y el galardón supone “para mí, personalmente”, un “notable impulso” en los esfuerzos comunes para el proyecto europeo.
Rajoy celebró la “excelente noticia” del galardón a la Unión Europea que, a su juicio, sirve de “estímulo” para avanzar en la unión política, económica y monetaria del continente.
Por su parte, el primer ministro italiano, Mario Monti, sostuvo que la “fórmula de la integración para impedir la guerra y promover la paz inventada por la UE” es objeto de “estudio y admiración en muchas partes del mundo”.
La alta representante de la UE para las Relaciones Exteriores y la Política de Seguridad, Catherine Ashton, expresó su agradecimiento por el premio, del que dijo que “reconoce el trabajo de la ampliación de la paz y la estabilidad en el continente”.
Grupos en desacuerdo.
Mientras algunos europeos recibieron orgullosos la noticia de que la Unión Europea había ganado el Premio Nobel de la Paz, una vasta gama de escépticos manifestó su oposición.
Para muchos en el bloque de 27 naciones, la UE es una aglomeración supervisada por una pesada burocracia dedicada a regularlo todo, desde el queso hasta las cuotas de pesca. Establecida sobre objetivos nobles después de la devastación de la Segunda Guerra Mundial, ahora aparece a ojos de los críticos como impotente, en medio de una crisis de la deuda que ha ensanchado las divisiones entre norte y sur, ha amenazado la divisa europea y ha sumido a varios miembros, desde Grecia hasta España, en el caos económico.
Los ruidosos políticos anti-UE, conocidos como euroescépticos, manifestaron su desdén.
“Primero Al Gore, después Obama, ahora esto. La parodia se repite”, comentó en Twitter Daniel Hannan, un legislador europeo del Partido Conservador británico.
Nigel Farage, titular del Partido de la Independencia, que desea retirar a Gran Bretaña de la unión, calificó el premio como “una absoluta desgracia”.
El presidente de la República Checa, Vaclav Klaus, ironizó sobre la concesión del Premio Nobel a la Unión Europea, al considerarlo “una broma pesada”.
“El presidente no lo cree y lo considera una broma pesada”, dijo el portavoz presidencial, Radim Ochvat.