Una diseñadora y un científico británico han ideado una botella de plástico biodegradable que, una vez utilizada, puede transformarse en una planta de uso culinario o incluso en una flor.
Se trata de envases de plástico que pueden contener detergente, jabón y todo tipo de líquidos para la limpieza, y que llevan un tapón en cuyo interior hay semillas depositadas.
La transformación se produce cuando, una vez utilizada, la botella se llena de agua caliente y sus paredes, hechas de plástico disoluble, se derriten y se convierten en un gel.