Estudia en el IPHE desde los 9 años, luego de agotado su proceso formativo, en 1975 pasó a los talleres, a costura a mano y piñatas. Arma las piñatas, mientras otros se encargan de empapelarlas.
Se siente orgullosa y dice que todo lo que hace está en su mente. Pide oportunidad para los discapacitados que como ella, con retardo mental, son productivos y no una carga.