La misteriosa muerte de un niño ruso de tres años adoptado por una familia de Texas enfrenta a Rusia, que clama justicia contra los padres adoptivos, y a EE.UU., que aseguró que todo fue un desgraciado accidente.
"Exigimos a EE.UU. la entrega de los correspondientes documentos forenses, incluido el certificado de defunción de Maxim Kuzmin y la devolución de su pasaporte", afirmó Konstantín Dolgov, jefe del Departamento de Derechos Humanos del Ministerio de Exteriores ruso.
Maxim fue adoptado en un orfanato, y murió el 21 de enero.