El sorpresivo informe que dio el presidente Álvaro Uribe de que el hijo que tuvo Clara Rojas en cautiverio, no está en las manos de la FARC, puede acabar con un pronto canje humanitario.
Un enojado Uribe por las excusas de la guerrilla en atrasar la entrega de tres rehenes, sacó una "carta" que compromete al grupo armado.
Si las pruebas de ADN demuestran que Emmanuel está en un centro de bienestar infantil, la guerrilla quedaría mal parada una vez más. Asimismo el presidente Chávez recibiría otro golpe, porque sus "amigos" no le dijeron la verdad, o sí. De resultar negativa sería Uribe quien quedaría mal posesionado.
Dos jugadas suicidas. Primero la guerrilla al anunciar que liberaría a dos mujeres y un niño, sabiendo que no tenía a este último. Y por el otro, la del gobierno que lanza un hipótesis de un menor que fue liberado hace dos años, cuando puede ser el hijo de otras mujeres que son secuestradas con otros fines.