El Gobierno de EE.UU. informó hoy de la detención de 596 extranjeros acusados de delitos como asesinato, violaciones sexuales, robo y fraude, en una gran redada contra la delincuencia en el sureste del país y en Puerto Rico.
"Es la operación más exitosa hasta la fecha... son el tipo de personas que no queremos en nuestras comunidades", dijo en una conferencia telefónica con periodistas el subsecretario de Seguridad Nacional encargado de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE), John Morton.
La llamada operación "Cross Check", que duró tres días y concluyó el jueves, forma parte de los esfuerzos de ICE por detener, enjuiciar y deportar a inmigrantes, tanto legales como indocumentados, que cometan delitos en Estados Unidos.
En la operación participaron 400 agentes de ICE y autoridades locales y estatales en Florida, Georgia, las Carolinas, Arkansas, Alabama, Tennessee, Misisipi y Puerto Rico.
En Florida y Puerto Rico se detuvo a un total de 258 extranjeros, en Georgia a 232 y en Carolina del Norte y del Sur a 108.
Los detenidos, algunos de ellos residentes legales, proceden de 60 naciones, entre ellas de América Latina y el Caribe.
Morton no ofreció cifras para explicar el costo o el impacto económico de la operación, pero enfatizó que el mensaje es que aunque EE.UU. da la bienvenida a inmigrantes legales también "procesará y deportará" a quienes cometan delitos en su territorio.
"Es dinero bien gastado" porque las autoridades eliminan de las comunidades a "asesinos, narcotraficantes y ladrones", observó el titular de ICE.
Morton señaló que, aunque no hay datos estadísticos, se calcula que hay alrededor de un millón de inmigrantes acusados de delitos sujetos a la deportación.
Al menos doce de los arrestados tenían fuertes antecedentes criminales y detenciones por infracciones migratorias, y serán procesados en tribunales federales, indicó ICE.
Los inmigrantes condenados por reincidir en el cruce ilegal a Estados Unidos, considerado un delito mayor, podrían afrontar hasta 20 años de prisión.
Ese es el caso, por ejemplo, del salvadoreño José Oscar Avalo, detenido el miércoles en Pembroke Park (Florida). Avalo fue sentenciado a 20 años de prisión por homicidio en primer grado y deportado en agosto de 1997, pero regresó ilegalmente al país.
Las autoridades federales efectuaron una operación similar en febrero pasado en Texas y otra en California en diciembre de 2009 pero, según Morton, la anunciada hoy es "la más exitosa hasta la fecha".