Fuerzas especiales estadounidenses capturaron a un líder libio de Al Qaeda vinculado con los atentados de 1998 a dos embajadas estadounidenses en África, deteniéndolo cerca de su casa en Trípoli y llevándolo fuera del país.
En Somalia, un equipo Seal de élite de la Armada, que nadó hacia la costa horas antes, comenzó un intenso tiroteo, pero no logró atrapar a un terrorista sospechoso de los recientes ataques en un centro comercial en Kenia.
“Esperamos que esto deje bien claro que Estados Unidos nunca se detendrá en sus esfuerzos de hacer rendir cuentas a los que realizan acciones de terrorismo”, dijo el secretario de Estado norteamericano John Kerry en Indonesia, donde se encontraba para una cumbre económica.
“Los miembros de Al Qaeda y otras organizaciones terroristas literalmente pueden huir, pero no esconderse”.
El Pentágono identificó al líder capturado de Al Qaeda como Nazih Abdul-Hamed al-Ruqai, conocido por su alias de “Abu Anas al-Libi”. Ha sido uno de los terroristas más buscados por el FBI desde que se le dio a conocer poco después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos. Se ofrecía una recompensa de $5 millones por su cabeza.
Una corte federal en Nueva York lo acusó formalmente por su supuesto papel en los ataques con bombas en las embajadas estadounidenses en Dar es Salaam, en Tanzania, y Nairobi, en Kenia, el 7 de agosto de 1998, en los que murieron más de 220 personas. George Little, vocero principal del Departamento de Defensa, dijo que el sospechoso está “detenido”.