El cierre y la evacuación de todo el personal estadounidense se producirán a no ser que el Gobierno de Bachar Al Asad decida conceder una mayor protección a la legación, algo que hasta el momento ha rechazado, según indicaron al diario funcionarios de Washington bajo condición de anonimato."A no ser que veamos eso, no tenemos otra opción", dijo uno de los funcionarios.
La cadena CNN, por su parte, indicó que Estados Unidos no ha decidido aún de forma definitiva cerrar la embajada, pero se lo plantea debido a la "creciente preocupación por la seguridad del personal estadounidense".
La decisión sucede al rápido deterioro de la seguridad en la capital siria y a una reciente oleada de atentados con coches bomba en los alrededores de la legación.
Aunque Estados Unidos no descarta que el Gobierno sirio pueda estar detrás de esos ataques, los funcionarios citados por The Washington Post consideraron que las señales apuntan a militantes sirios e iraquíes vinculados en el pasado a la red terrorista Al Qaeda.
"La situación de seguridad en todo Siria, que se deteriora con cada día en que Asad se aferra al poder, demuestra aún más que está perdiendo el control del país, y refuerza nuestra posición de que Asad ha perdido toda legitimidad", dijo uno de los funcionarios.
En los últimos meses, EE.UU. ha mantenido su preocupación por la seguridad de su embajador en Damasco, Robert Ford, que despertó la animosidad del régimen sirio al viajar al bastión rebelde de Homs meses después del inicio de las protestas.
Ford fue llamado a consultas el pasado 24 de octubre, cuando Estados Unidos informó de "amenazas creíbles contra su seguridad personal", tras lo que Damasco respondió con la retirada temporal de su jefe de misión en Washington, Imad Mustafá.
El diplomático estadounidense regresó a Damasco el pasado 6 de diciembre para continuar una labor que el Departamento de Estado ha calificado de "crucial" en sus esfuerzos por frenar la represión de las revueltas populares y por conocer de primera mano la situación sobre el terreno.
Los informes sobre la embajada coincidieron con otros sobre el posible arresto de un ciudadano estadounidense en Siria, Abdelkadar Chaar, a quien Washington ha solicitado acceso consular sin haber recibido aún respuesta, según indicó hoy la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland.
Más de 5.000 personas han fallecido en Siria por la represión gubernamental desde que comenzaron las protestas en marzo pasado, según las últimas cifras de Naciones Unidas, si bien el régimen responsabiliza de lo ocurrido a grupos terroristas.