Más de cien países compartieron ayer sus ideas para combatir al Estado Islámico (EI) y el extremismo violento en una cumbre con la que EE.UU. quiso generar un "movimiento global" contra esa lacra y que se topó con el rechazo de Rusia, para quien la iniciativa "mina los esfuerzos de la ONU".
El presidente estadounidense, Barack Obama, presidió la cita en la sede de Naciones Unidas para fortalecer la cooperación internacional contra grupos terroristas como EI, Boko Haram o Al Qaeda, a la que asistieron líderes de un centenar de países, una veintena de instituciones multilaterales y activistas civiles.
"Creo que lo que tenemos aquí hoy es la emergencia de un movimiento global que está unido por la misión de degradar, y en último término destruir, al EI", dijo Obama .
No obstante, Rusia se negó a enviar un representante de alto nivel por considerar que Estados Unidos se estaba arrogando "las funciones de la ONU" y minando los esfuerzos de ese organismo, que "tiene su propia estrategia" contra el extremismo, en palabras del embajador ruso ante la ONU, Vitali Churkin.