La eficacia de la nueva generación de vacunas contra la tuberculosis disminuye la respuesta inmune de los niños al administrarlas con el resto de las previstas en su cartilla de vacunación, según un estudio realizado con niños de África Occidental.
El doctor Martin Ota, que dirigió el estudio para el Medical Research Council, analizó la respuesta inmune de un grupo de niños en Gambia, y aunque no se ha logrado descifrar el motivo de este descenso de la efectividad, el hecho podría llevar a la comunidad científica a revisar la administración de vacunas en países en desarrollo.
La vacuna actual contra la tuberculosis (TB), Bacillus Calmette-Guerin o BCG, es suministrada al nacer en países en desarrollo, según las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La BCG protege contra formas severas de tuberculosis en la niñez, mejora la supervivencia y aumenta las respuestas a las vacunas contra hepatitis B y polio oral cuando son dadas en la infancia.
Sin embargo, el aumento de los casos registrados de adultos con TB indica que este efecto no es de larga duración, por lo que "hay una necesidad urgente de una mejor vacuna".
"Tenemos la oportunidad de asegurarnos de que los niños estarán protegidos en el futuro contra la tuberculosis, introduciendo unos programas efectivos y adecuado", señaló el doctor Ota, encargado del estudio.