Las ejecuciones extrajudiciales son una práctica frecuente en Brasil, y el Estado poco hace por castigar a los responsables, señaló un informe difundido ayer por la Organización No Gubernamental Centro de Justicia Global.
El documento, titulado "Ejecuciones sumarias en Brasil 1997-2003", hecho público ayer en Sao Paulo, Londres y Boston, examina 349 casos ocurridos en el país, la mayoría de los cuales está en la impunidad.
El documento será entregado a la relatora de las Naciones Unidas sobre Ejecuciones Sumarias, Asma Jahangir, que hoy comenzará una visita de tres semanas por siete estados brasileños y Brasilia, la capital federal.
La investigación de Justicia Global clasificó este tipo de crímenes en cinco grupos: los cometidos por los cuerpos policiales, por los grupos de exterminio, en centros de detención, en el campo, y por agentes no estatales, y concluyó que de los casos examinados, el Ministerio Público dio atención a menos de la mitad.
"El Estado no reacciona ni cuando la muerte es anunciada, pues de los asesinatos registrados en el campo, el 90% de las víctimas fatales había recibido amenazas", señaló el texto.
Entre los casos más espeluznantes abordados en la investigación está el del comerciante chino Chan Kim Chang, de 46 años, muerto el 4 de este mes a consecuencia de una brutal paliza que recibió en una cárcel de Rio de Janeiro.