El Ejército de Sri Lanka bombardea indiscriminadamente las llamadas "zonas seguras" en las que se refugian miles de civiles retenidos en el norte del país por los rebeldes tamiles, aseguró ayer Human Rights Watch (HRW).
La organización de derechos humanos manifestó en un comunicado de prensa que unos 2700 civiles han perdido la vida en los dos últimos meses a causa de los combates entre el Ejército y la guerrilla de los Tigres para la Liberación de la Patria Tamil (LTTE).
"Recibimos denuncias de que cada día civiles mueren y resultan heridos en las zonas seguras, mientras el Gobierno ceilanés sigue negando estos ataques", dijo el director para Asia de HRW, Brad Adams.
Según el comunicado, un médico de un hospital improvisado en Putumattalan, una de las zonas declaradas seguras por el Gobierno, informó a HRW de que tratan diariamente a docenas de civiles muertos y heridos.
Esa misma fuente agregó que el pasado 21 de marzo otro proyectil alcanzó un refugio en el que se protegían un grupo de civiles, entre los que se registraron cinco muertos y nueve heridos.
HRW resaltó que es muy difícil recibir información precisa sobre la situación en la zona del conflicto, a la que el Gobierno impide el acceso de la prensa y de observadores independientes.
Denunció que el LTTE siga impidiendo la huida de unos 150.000 civiles atrapados en el frente de combate y que los esté utilizando como un escudo contra los ataques del Ejército.
Los rebeldes se niegan a permitir la evacuación de un empleado local de una organización humanitaria internacional que el pasado 21 de marzo fue herido de gravedad durante un bombardeo.
Human Rights Watch advirtió que los civiles atrapados en el conflicto también tienen grandes dificultades para conseguir alimentos y agua, además de servicios sanitarios y atención médica, debido a la dificultad de las ONG de acceder a la zona.
Entre el 20 de enero y el 7 de marzo, según fuentes de la ONU citadas por la organización, se documentaron al menos 2.683 civiles muertos y 7.241 heridos en la zona. Aparte, el hospital de Putumattalan ha entregado a Human Rights Watch una lista con los nombres de 978 personas ingresadas entre el 1 y el 10 de marzo, entre las que figuran 79 adultos y 40 niños muertos y 646 adultos y 213 niños heridos.