El Ejército de Pakistán estará listo para intervenir caso de necesidad durante la celebración de los comicios del 8 de enero, cuya seguridad correrá a cargo de Policía y fuerzas paramilitares, dijo hoy el ministro del Interior, Hamid Nawaz Khan.
Nawaz explicó a los medios paquistaníes que agentes policiales y los "rangers" o paramilitares serán desplegados en todos los colegios electorales para las legislativas de enero.
Mientras, los soldados estarán "disponibles" y listos para intervenir, particularmente en aquellos puntos del país "sensibles" por razones de seguridad, pero sólo tras una petición formal de las autoridades locales, añadió.
La líder opositora paquistaní Benazir Bhutto había pedido esta semana que el Ejército se encargara de la ley y el orden en Pakistán durante las elecciones si la Policía no tiene capacidad suficiente.
La presidenta del Partido Popular de Pakistán (PPP, principal de la oposición) recordó la ola de atentados que padece el país para fundamentar su petición.
Según Nawaz, es posible celebrar elecciones pacíficas el día 8 de enero ya que la situación global de seguridad se ha "normalizado" y los problemas en zonas como la Provincia de la Frontera Noroeste (NWFP) y el valle del Swat "se han resuelto en buena medida".
El Ejército ha lanzado varias operaciones contra grupos de talibanes paquistaníes en ambas zonas desde julio pasado, cuando comenzó una ola de atentados de integristas islámicos en respuesta al asalto militar a la Mezquita Roja de Islamabad.
Según cifras hechas públicas hoy, 837 personas han muerto, de ellas 462 civiles, y 1.367 han resultados heridas en los 50 ataques suicidas registrados en Pakistán desde el pasado 25 de enero.
La cifra incluye a 228 miembros del Ejército y 91 de la Policía, así como a los atacantes suicidas.
Las fuerzas policiales y militares fueron el objetivo de los suicidas en 40 de los atentados, la mayoría de ellos cometidos por jóvenes provenientes de las zonas tribales de Waziristán del Norte y del Sur, en la frontera con Afganistán, según fuentes de seguridad.
El más sangriento ocurrió el 18 de octubre en Karachi, donde 143 personas murieron y 550 resultaron en un atentado contra la caravana de Bhutto, que sólo horas antes había vuelto del exilio.
El último se registró el pasado día 21, cuando 54 personas fallecieron y un centenar resultaron heridas en un ataque dirigido contra el ex ministro del Interior Aftab Khan Sherpao durante el rezo en una mezquita ubicada en su finca de Charsadda, en la NWFP.