El Ejército israelí, que tiene cercada desde el 2 de abril la Basílica de la Natividad en Belén, prosiguió ayer su hostigamiento psicológico de los cerca de 300 combatientes palestinos atrincherados en el edificio.
Los soldados estacionados en torno a la Plaza del Pesebre, que se encuentra frente a la basílica, lanzaron otra vez en la noche del viernes llamados a la rendición y a la salida de las personas que no están concernidas por el sitio, mediante potentes altoparlantes.
Más tarde, de noche y de madrugada, se produjeron fuertes explosiones en torno al edificio, como en la mayoría de las noches anteriores, comprobaron los periodistas instalados en un hotel que hace frente a la iglesia, a unos 500 metros.
"La noche fue muy mala debido al terror psicológico", declaró por teléfono a la AFP el padre Johannes Simon, un ciudadano alemán que dirige el convento franciscano aledaño a la basílica y que se encuentra en el lugar. Una treintena de religiosos franciscanos y algunos civiles se encuentran con los combatientes palestinos.
Tsahal (el ejército israelí) afirmó que más de treinta de los 200 militantes palestinos son "verdaderos terroristas", pero también garantizó que no hará nada que dañe la basílica, donde se encuentra la cueva donde nació Jesucristo, según la tradición cristiana.
Un globo de observación israelí, con una cámara y manejado por un cable, que se encontraba por encima del edificio, se desinfló y cayó en la noche del viernes, probablemente alcanzado por un balazo disparado desde la iglesia.
"Disparan desde la basílica", afirmó a la AFP un portavoz del ejército israelí, coronel Olivier Rafovicz. Un nuevo globo hizo su aparición en la mañana del sábado, levemente diferente, provocando otra vez a los combatientes atrincherados.
El Ejército israelí aseguró que evita disparar, en la medida de lo posible, contra el edificio, salvo si está obligada a hacerlo como respuesta a disparos. Los representantes de las iglesias cristianas de Tierra Santa entregaron ayer al secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, un plan para solucionar el problema de la basílica.
Este plan prevé "una tregua de tres días", en el que se retirarían las fuerzas israelíes de Belén, incluido del barrio de la Basílica, y la Autoridad Palestina se encargaría entonces de "reunir las armas" y "autorizar a la gente a salir de la basílica y regresar con seguridad a casa". Los religiosos también piden agua, alimentos y electricidad para las personas en la iglesia, entre las que se encuentran "numerosos civiles, entre ellos mujeres y niños".
Por otra parte, al tiempo que las fuerzas israelíes avanzaban ayer hacia más poblaciones de la Cisjordania, los equipos de rescate descubrieron ocho cadáveres palestinos, incluso los de un hombre, su esposa embarazada y sus tres hijos, entre los escombros de una casa demolida por las topadoras israelíes en el centro de la ciudad.
Entretanto continuaban las luchas esporádicas, especialmente en Naplusa, donde siete tanques israelíes comenzaron a atacar el principal edificio del gobierno local, que contienen las oficinas del gobernador, del dirigente palestino, Yasser Arafat.