Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos se embarcó en una guerra sin fin contra el terrorismo en Irak y Afganistán que ha provocado una escasez de equipamiento y de personal, que pone en peligro su capacidad de responder ante eventuales ataques terroristas, desastres nacionales o crisis de otra índole en su territorio.
Una comisión especial dio a conocer que las reservas de las Fuerzas Armadas no están preparadas para enfrentar una emergencia nacional de gran envergadura, incluyendo un ataque químico, biológico o nuclear.
En un informe de 400 páginas, emitido por la Comisión de la Guardia Nacional y las Reservas se asegura que las fuerzas carecen de suficiente personal entrenado para responder a un desastre.
Según el informe, el nivel de preparación de la Guardia Nacional del Ejército y las Fuerzas de Reserva declinó desde marzo de 2007, cuando casi el 90% de todas sus unidades fueron calificadas como "no preparadas".
La comisión afirma que las fuerzas de apoyo necesitan $48 mil millones en fondos adicionales para reemplazar equipos enviados a esas dos guerras.
Pentágono.
Por otro lado, el Pentágono aseguró que las Fuerzas Armadas de EE.UU. están preparadas para afrontar ataques químicos, biológicos o nucleares en territorio nacional y rechazó el informe del Congreso.
No obstante, el Departamento de Defensa reconoció que no está del todo satisfecho con los planes de emergencia para responder a algunos atentados catastróficos, como ataques nucleares o una serie de amenazas químicas.
Sin embargo, el subsecretario de Defensa para asuntos de Seguridad Interna, Paul McHale, afirmó que los planes para reaccionar a esos escenarios hipotéticos serán mejorados este año.
"Estamos preparados para reaccionar, pero no con la rapidez, eficiencia y eficacia que intentamos lograr", admitió McHale.
Sin embargo, cuando se trataría de afrontar un ataque nuclear, una serie de ataques con bombas sucias, de ántrax o de armas químicas, los planes de contingencia actuales son inadecuados, admitió McHale.
El subsecretario de Defensa para la Seguridad Interna afirmó que el Pentágono coincide con algunas propuestas de la comisión, incluida la recomendación de que la Guardia Nacional debería jugar un liderazgo durante una operación de emergencia nacional, pero calificó de erróneos algunos puntos básicos del informe.
Pronósticos.
En septiembre de 1999, el Departamento de Defensa designó una comisión de alto nivel para estudiar los problemas de la seguridad nacional de Estados Unidos en la primera parte del siglo XXI y hacer las recomendaciones pertinentes.
Conclusiones.
Estados Unidos se volvería cada vez más vulnerable a ataques hostiles en su territorio, y el poderío militar norteamericano no podría protegerse.
Rápidos avances en información y biotecnología crearían nuevas vulnerabilidades para la seguridad de Estados Unidos.
Todas las fronteras se harían más porosas; algunas se van a plegar y otras se van a quebrar.
Se produciría la fragmentación y bancarrota de algunos estados, con efectos desestabilizadores para regiones completas.
El espacio se convertirá en un medio ambiente militar crítico y competitivo.
El trabajo de inteligencia de Estados Unidos enfrentaría adversarios más peligrosos e inclusive una excelente inteligencia no podría evitar todas las sorpresas.
En el próximo cuarto de siglo, el ambiente de seguridad requeriría capacidades nacionales diferentes, militares y de otro tipo.
Pasados tres años, después de este pronóstico el país más poderoso del mundo sufre el ataque terrorista más grave de su historia. El 11 de septiembre de 2001 varios aviones fueron secuestrados y estrellados en las Torres Gemelas el mayor centro financiero de Estados Unidos.
Este último informe del Congreso reafirma lo estipulado en este estudio, y a pesar de que han pasado ocho años las condiciones de seguridad siguen empeorando en EE.UU.