El Ejército colombiano afirmó ayer haber retomado el control de un sector popular de la ciudad de Medellín, escenario la semana pasada de feroces combates con guerrilleros urbanos y donde entre enero y agosto último se cometieron 373 homicidios.
"Hemos retomado el control de la Comuna 13, pero seguiremos allí hasta desalojar totalmente, vivos o muertos, a los violentos", dijo el jefe de la IV Brigada militar, el general Mario Montoya.
Según Montoya, los efectivos del Ejército, la Policía, el servicio secreto (DAS) y la Fiscalía arrestaron en los últimos cuatro días a 170 personas, varias de ellas acusadas de rebelión y terrorismo y rescataron a otras 22 que habían sido secuestradas en diversos sitios de la ciudad por guerrilleros de las FARC y el ELN.
"Podemos decir que está retornando la tranquilidad a una Comuna que estaba asolada por los guerrilleros y las autodefensas y donde en los primeros ocho meses de este año se cometieron 373 homicidios", señaló el jefe militar.
En tanto, el alcalde de Medellín, Luis Pérez, anunció ayer que en breve emprenderá un diálogo de paz con los rebeldes y paramilitares urbanos, después de que feroces combates entre las tropas gubernamentales y los insurgentes en esa ciudad dejaran 15 muertos y más de 170 arrestados.
Por otro lado, la aviación militar colombiana habría abatido ayer a por lo menos 70 rebeldes de las FARC que intentaron tomar por asalto el pueblo indígena de Belalcázar, informó el jefe de la Policía en el departamento de Cauca, el coronel José Herrera.
"Se cree que por los menos 70 guerrilleros fueron abatidos por la aviación, que bombardeó dos camiones repletos de insurgentes", dijo Herera a los periodistas.
En tanto, el Ejército frustró ayer el secuestro por parte de la guerrilla izquierdista de un obispo católico en una zona de sabanas y selvas del suroeste del país, que sirvió de sede a fallidos diálogos de paz entre los rebeldes y el gobierno, informó un oficial.