Álvaro Neil, un asturiano que se hace llamar el "biciclown", ha comenzado la singladura asiática de su viaje en bicicleta alrededor del mundo cautivando a la población con sus actuaciones de payaso ante los más desfavorecidos en un proyecto llamado MOSAW (Miles of Smiles Around the World).
Lleva en sus piernas 43,081 kilómetros, ha dejado a sus espaldas 37 países de África y Oriente Medio y, lo más duro, lleva tres años y medio sin pisar su antigua casa, pero aún queda más de la mitad del trayecto: la extensa Asia, Oceanía y América.
"El problema será el día que se termine la Tierra, que se me terminen las carreteras", cuenta Álvaro durante su parada técnica de unas semanas en Estambul para arreglar la bicicleta y grabar un documental sobre su viaje.
Durante estos años, el "biciclown austríaco "ha experimentado desde los acogedores recibimientos de la gente más humilde a la indiferencia de los más altos funcionarios de gobierno.
Quizás por eso habla con la vocecilla apenas audible de quien ha vivido tantas situaciones que no hace falta que las adorne con juegos dramáticos.