El Big Ben de Londres guardará silencio mañana, por vez primera desde 1965, como tributo a la ex primera ministra británica Margaret Thatcher, anunció el presidente de la Cámara de los Comunes, John Bercow.
Durante el funeral por la exjefa de Gobierno conservadora del Reino Unido, fallecida el pasado día 8 a los 87 años, el emblemático reloj del Palacio de Westminster dejará de dar las horas, como ha hecho desde septiembre de 1859.
El conservador Bercow comunicó a los diputados que, tras sopesar diversas sugerencias para honrar a la conocida como la “Dama de Hierro”, determinó que silenciar el reloj es un “modo adecuado de mostrar” los “sentimientos” de los miembros del Parlamento.
El mecanismo de la campana, que corona la llamada torre de Isabel, en el Palacio de Westminster, solo se ha detenido en señal de homenaje hace casi medio siglo, en 1965, durante el funeral de Estado del premier que gobernó el Reino Unido durante la II Guerra Mundial, el también ex primer ministro tory Winston Churchill, cuya despedida reunió en Londres a decenas de líderes mundiales.
El mutismo de la campana del Big Ben, un instrumento de 16 toneladas instalado a 96 metros de altura, se prolongará durante todos los actos fúnebres en honor a Thatcher, incluido el cortejo que trasladará sus restos desde una capilla en Westminster hasta la catedral de San Pablo, así como el servicio fúnebre.
El presidente de la Cámara de los Comunes consideró que “a través del silencio se puede expresar una profunda dignidad y respeto”, mientras que el ministro del Gabinete, Francis Maude, señaló que se trata de un “gesto muy digno y respetuoso por parte del Parlamento”.
Más allá de los periodos en los que las labores de mantenimiento han obligado a detener la campana del Big Ben, su silencio es excepcional desde hace más de siglo y medio.
En 1916, durante la I Guerra Mundial, Londres decidió apagar la luz que ilumina la esfera del reloj y desconectar el mecanismo de la campana para no llamar la atención de los zepelines alemanes durante la noche.
El periodo más largo en el que Londres ha dejado de oír las campanadas del Big Ben fue entre 1976 y 1977, cuando la rotura de un mecanismo que contaba con más de cien años detuvo el reloj durante casi ocho meses.
Críticas por gastos
El obispo anglicano de Grantham, Timothy Ellis, se unió a las críticas por el alto costo del solemne funeral que se dedicará mañana a la exprimera ministra británica Margaret Thatcher, estimado en 11.7 millones de euros.
En declaraciones a la cadena pública BBC, el obispo consideró que esa ceremonia con honores militares “está pidiendo problemas” debido a la controversia que aún provoca la política conservadora, que gobernó el Reino Unido desde 1979 hasta 1990, y falleció el 8 de abril. “En un contexto en el que existe gran controversia sobre su legado, tenemos una situación en la que parece que la nación debe glorificarla”, apuntó Ellis.