El cacao, originario de la Amazonia y que prosperó en otras tierras brasileñas, ha sido reintroducido en esta región selvática por agricultores interesados en mejorar su renta y reforestar áreas devastadas.
La planta que da el fruto del que se produce el chocolate crece con facilidad en la selva, motivo por el cual se ha convertido en alternativa para los productores que destruyeron 10 mil 110 kilómetros cuadrados de selva amazónica en los últimos diez años para aumentar los pastizales para la cría de ganado.
Un estudio del Instituto del Hombre y el Medio Ambiente de Amazonia (Imazon), una organización que lidera proyectos de desarrollo sostenible en la región, señala que las condiciones de suelo y clima en la Amazonia son apropiadas para el cacao.
Los estudios indican que los cultivos más próximos a la línea del Ecuador producen el cacao con las características más apreciadas por la industria.
Según Francisco Fonseca, coordinador de producción sustentable de la organización The Nature Conservancy en la Amazonia, se pueden plantar hasta 50 mil hectáreas con cacao.