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El candidato irreal que no existe (I)


En un país real que es el nuestro, surgió un candidato que no existe realmente, para las elecciones que se celebrarán en mayo, cuando decidiremos si continuamos el esfuerzo por darnos una democracia incluyente, con desarrollo humano equitativo para todos los panameños. O si nos desviamos de este camino que tanto nos costó iniciar, y retrocederíamos a las andanzas del peor tradicionalismo político.

La imagen del candidato irreal comenzó a aparecer por todas partes en grandes anuncios que tenían la sigla, ni siquiera el nombre, de su partido, desde mucho antes que se sintiera la proximidad de las elecciones. La foto, evidentemente retocada, tiene por objetivo aparentar una sana y vigorosa mediana edad. Los anuncios contienen un sólo mensaje: "Caminando hasta que un mejor Panamá llegue a todos".

"Caminando", no organizando al pueblo, no educando, ni proporcionando los recursos o instrumentos necesarios para que la gente pueda realizar trabajos más modernos, más productivos y, por ello, mejor pagados, el candidato irreal simplemente está a la espera de que "llegue" un "mejor Panamá", pero que él no impulsa desde la elaboración hasta la distribución de los componentes del producto interno bruto (PIB), y por lo tanto, arribará por la suerte o por la acción providencial de un hombre fuera de serie. Por último no dice en qué consiste el "mejor Panamá" y cómo se va a lograr.

 

A partir de esta campaña publicitaria es decisivo conocer la personalidad del candidato irreal que no existe, puesto que su única oferta electoral es él mismo.

Dice no haber participado en política a diferencia de los otros candidatos. Pero eso no es verdad. Supe hace muchos años que le proporcionaba fondos a un miembro de un partido, para que remplazara a quien era entonces presidente de dicha organización, sin ser él miembro de dicho partido, ni querer promover su ideología. Se ha dicho insistentemente que él se jactaba más recientemente de darle miles dólares a un partido de oposición que él deseaba lo apoyará, por intermedio de su presidente. Estos hechos hacen pensar que el objetivo del candidato incluye si es necesario comprar la influencia política y hasta la Presidencia.

Pareciera haber olvidado el candidato que él fue una de las personas que promovieron el Partido Solidaridad, pero como encontró que esa sociedad anónima ya tenía dueño, decidió fundar su propia sociedad anónima, que le permitió apoyar a Ernesto Pérez Balladares y a Mireya Moscoso en dos elecciones sucesivas.

 

El primer apoyo le obtuvo el puesto de Director de la Caja de Seguro Social, hasta que los médicos no le aguantaron más su conducta temperamental, lo que contribuyó a que se diera una huelga médica con las serias consecuencias de este tipo de medida y condujo eventualmente a su renuncia. Su liderazgo con los empleados públicos fracasó.

En razón del segundo apoyo, Mireya Moscoso lo nombró Presidente de la Junta Directiva de la Autoridad del Canal de Panamá, en contra de su preferencia, con el título de Ministro del Canal. Confundiendo este título con el de cualquier otro ministro, tan pronto fue nombrado su primera preocupación fue cuántas personas podría nombrar a su vez. Cuando se le explicó que todos los empleados del Canal tenían estabilidad por carrera administrativa y no podrían ser cambiados arbitrariamente, logró que la presidenta Moscoso le asignara un presupuesto dentro del Ministerio de la Presidencia por una cuantiosa suma de miles de dólares, para nombrar decenas de personas en una oficina que estableció sin necesidad alguna. En el IDAAN, que estaba bajo su patrocinio político, tuvo gran dificultad para desvincularse del cobro de un porcentaje de los salarios de las personas de su partido nombradas en dicha institución.

(Continuará mañana lunes).

 

ricardo@cableonda.net


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322819
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América