El grupo terrorista Estado Islámico (EI) logró hoy irrumpir de nuevo en la ciudad de Palmira, cuyas ruinas están incluidas en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, y tomó un tercio de la población, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.
Los yihadistas entraron en la urbe tras combates contra las fuerzas del régimen de Bachar al Asad, que el domingo pasado expulsaron a los radicales de los barrios del norte de la población.
En los enfrentamientos ambos bandos se intercambian fuego de artillería.
En paralelo, la aviación gubernamental está bombardeando posiciones de los extremistas en la localidad y sus alrededores.
La ONG agregó que hay un número indeterminado de bajas en ambas partes.
El activista Ahmad Orabi, de la opositora Red Sham, dijo por internet que el EI tiene en su poder todo el distrito norte de Palmira, así como su comisaría de Policía y el cuartel de la Seguridad del Estado.
Por su parte, la televisión oficial siria señaló que las Fuerzas de Defensa Nacional -milicias progubernamentales- han evacuado a los civiles que quedaban en la población, que tenía 70,000 habitantes antes del inicio del conflicto en Siria.
El EI inició hace una semana una ofensiva en el este de la provincia central de Homs, donde se ubica Palmira.
En este tiempo ha tomado el control de los pueblos de Al Sujna y Al Ameriya, así como de los campos de gas de Al Arak y Al Hil.
Ubicada en un oasis, Palmira fue en los siglos I y II d.C. uno de los centros culturales más importantes del mundo antiguo y punto de encuentro de las caravanas en la Ruta de la Seda, que atravesaban el árido desierto del centro de Siria.
Antes del inicio de la contienda en el país, en marzo de 2011, sus ruinas eran una de las principales atracciones turísticas del Estado árabe y de la región.
La directora general de la Unesco, Irina Bokova, pidió hoy "un alto el fuego inmediato" en este lugar.