Akihito, de 78 años, está ingresado en la unidad de cuidados intensivos del Hospital Universitario de Tokio, donde necesita de momento un aparato de respiración asistida.
Los cirujanos lograron crear con éxito en la intervención, que requirió de anestesia total, una desviación vascular para que la sangre pueda circunvalar dos arterias coronarias del emperador.
La operación se realizó después de que una angiografía revelara, el pasado 11 de febrero, un estrechamiento de esas dos arterias.
Los integrantes del equipo médico, compuesto por miembros del Hospital Universitario de Tokio y del Hospital Juntendo, destacaron la buena coordinación en la operación, que duró casi cuatro horas.
Según detalló en una rueda de prensa televisada el doctor Atsushi Amano, que dirigió el equipo, aún es pronto para estimar que la operación ha sido un éxito, puesto que su verdadero objetivo es que Akihito recupere la normalidad en su día a día.
Los doctores recomendaron precisamente la intervención para que el jefe de Estado nipón pueda llevar a cabo más fácilmente sus compromisos oficiales y actividades académicas (Akihito es un activo investigador ictiológico), además de jugar al tenis, uno de sus pasatiempos predilectos.
Los médicos prevén que el emperador permanezca en cuidados intensivos hasta la mañana del lunes, que comience el proceso de rehabilitación la semana próxima y que sea dado de alta dentro de unas dos semanas.