LOS ASTRONAUTAS del transbordador "Atlantis" perdieron una tuerca, un muelle y una arandela en su primera caminata para reanudar la construcción de la Estación Espacial Internacional (ISS) esta semana.
Esos tres objetos se alejaron flotando en el vacío espacial sin inconvenientes posteriores y el incidente pasó al archivo del olvido para la NASA.
Pero no para muchos científicos y hasta el hombre de a pie que han advertido que el espacio se está convirtiendo en un depósito de chatarra cada vez más peligroso.
Los expertos advierten de que es posible que teniendo a la ISS como punto de referencia el desplazamiento de esos objetos haya parecido lento.
Sin embargo, aclaran que, en realidad, se están desplazando en el espacio a unos 28, 000 kilómetros por hora.
En la enormidad del espacio las posibilidades de un choque son remotas, según los expertos.
Pero al mismo tiempo, advierten de que la chatarra espacial está aumentando de manera desmedida y con ello el peligro de una colisión catastrófica en el espacio.
Un estudio realizado en 1999 y consignado por space.com, un portal de internet dedicado a la información espacial, señala que hasta ese año había unos dos mil kilos de chatarra que flota en una órbita muy cercana a la atmósfera terrestre.
Esa chatarra, que comenzó a formarse en 1965 cuando el astronauta Edward White, perdió un guante en la primera caminata espacial de un estadounidense, está formada por unos 110, 000 objetos de más de un centímetro de diámetro, pero lo suficientemente grandes como para dañar un satélite o uno de los telescopios espaciales de la NASA.
Como resultado de la intensificación de las operaciones que llevan a cabo la NASA, Rusia y otros países que han ingresado en el selecto grupo de los que pueden poner un objeto en el espacio es natural que la chatarra se haya multiplicado en los últimos años, según los expertos.
Algunos de los objetos más grandes podrían amenazar la vida de los astronautas de un transbordador o la existencia misma de la ISS que flota en una órbita a casi 400 kilómetros de altura de la Tierra.
Como ejemplo del peligro, space.com cita el caso de un minúsculo trozo de pintura que se desprendió de un satélite y que al hacer impacto en una ventanilla de un transbordador causó una perforación de más de un centímetro de diámetro que no tuvo mayores consecuencias.
El peligro no ha pasado desapercibido para las autoridades de este país cuyo Comando Espacial asumió la tarea de vigilar estrechamente la chatarra espacial y otros objetos y de advertir a otros organismos cuando existe el peligro de una colisión.
Según ese organismo, para mediados de 2000 ya había en el espacio 8, 927 objetos de envergadura fabricados por el hombre, muchos de ellos de manera permanente.
De ese total, 2, 671 eran satélites (en funcionamiento o desactivados), 90 sondas espaciales y 6, 096 trozos de naves. El primer escombro satelital fue el Vanguard I de EEUU lanzado en 1958 y desactivado tras seis años de funcionamiento.
Muchos de ellos serán finalmente atraídos por la fuerza de gravedad de la Tierra y terminarán desintegrándose como meteoritos en su choque molecular con la atmósfera.
Pero algunos, debido a su gran tamaño, no se destruirán totalmente y caerán en algún punto de la Tierra.
Según Major Birmingham, del Comando Espacial, a space.com, más de 57 de esos objetos lograron cruzar la atmósfera en los primeros seis meses de 1999.
Uno de ellos fue el SkyLab de EEUU que en 1979 se desintegró cayendo una parte en el océano Indico y otra parte en Australia.
Sin embargo, Birmingham afirma que las posibilidades de que un trozo de esos objetos que vagan en el espacio cause una catástrofe al caer en la Tierra son escasas debido a que más de tres cuartas partes de su superficie están cubiertas por el mar.
"Muchos de los que reingresan en la atmósfera se desintegran o lo hacen sobre el mar. Reingresos como el del Skylab son muy raros y una excepción", señaló.
El espacio, un gran basurero
La chatarra espacial está aumentando de manera desmedida y con ello el peligro de una colisión catastrófica en el espacio.