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El español no escapa del inglés

El idioma de Shakespeare se emplea también por moda, hasta el punto de crear palabras seudoinglesas.


¡ Wao todo está cool! , así hablan algunas personas para decir que todo se encuentra bien. Esta frase es una mezcla entre español e inglés, es decir, que la lengua de la globalización, está influyendo el español, lengua por excelencia en el mundo, cerca de 400 millones de personas se comunican a través de ella.

El papel que desempeña ahora el inglés lo desempeñaron otros, como el latín o el francés, en épocas pasadas; la diferencia en esta ocasión según un estudio del Goethe Institut, es que las nuevas tecnologías y los medios de comunicación multiplican el impacto y que el uso de una lengua anglosajona ya no se limita a las elites.

Frente a esta dominación, estudiosos e intelectuales de otras áreas lingüísticas reaccionan de forma diversa: unos acogen las aportaciones del inglés como algo natural y favorable a la evolución; otros tratan de limitar el impacto y de preservar su identidad, incluso mediante iniciativas políticas.

 

Alberto Gómez Font, coordinador general de la Fundación del Español Urgente (Fundéu), define su misión como "tratar de que el idioma se maneje mejor", pero es consciente de que "es un organismo vivo, hablado por 400 millones de personas" y de que ante eso hay que ser "modesto".

Argumenta que las aportaciones de otros idiomas pueden enriquecer una lengua "porque tomamos lo que no tenemos" y que, aunque sea "un poco dañino usar una palabra inglesa cuando hay equivalente español, no pasa nada e incluso enriquece un idioma". Históricamente ha ocurrido: se adoptó consomé cuando ya existía la palabra caldo.

En cambio, Jean-Mathieu Pasqualini, del Servicio del Diccionario de la Academia Francesa, se queja del uso de palabras inglesas cuando no es necesario, pero sobre todo "del efecto pernicioso" de los llamados falsos amigos, esas palabras que, aunque casi suenan igual, significan algo distinto.

 

Con el inglés, que tiene casi un 30% de palabras de origen francés debido a la ocupación normanda en el Medievo, se dan muchos casos de falsos amigos en las lenguas latinas. Por ello se ven traducciones erróneas de palabras como "topic", que no es tópico sino asunto, "dramatic", que puede no significar dramático sino espectacular, o "confused", que aplicado a una persona no es confuso, sino indeciso o desorientado.

También se han infiltrado expresiones incorrectas como "se rompió su pierna", porque romper en inglés no es reflexivo.

Algunos barbarismos, como la palabra "evidencia" utilizada como sinónimo de prueba, ya han sido admitidos por la Real Academia.

 

"La permeabilidad entre idiomas no es un peligro; malo es cuando cambia la sintaxis o cuando la proximidad de los términos ingleses lleva a una confusión, a un contrasentido radical", dice Pasqualini.

Las jergas, como el spanglish.
Para Gómez Font "la lengua es una convención" y como tal sujeta a cambiar "en función de lo que decidan los hablantes".

Por eso surgen jergas como el spanglish, usado sobre todo por la comunidad hispano-parlante de EE.UU, que es ya la quinta del mundo.

 

El idioma de Shakespeare se emplea también por moda, hasta el punto de crear palabras seudoinglesas, como "handy", que designa en Alemania el teléfono móvil cuando en inglés se dice "mobile".

Esta moda está extendida especialmente en la publicidad, donde aparentemente el reclamo del inglés es tal que anula el inconveniente de que muchos consumidores no lo entienden.

Curiosamente, los anglosajones se han percatado de que la hegemonía del inglés, que, según datos del British Council del 2006, no tiene visos de debilitarse, presenta también inconvenientes.

En el Reino Unido y en EE.UU. se teme que los anglo-parlantes se estén confiando en la ventaja que les da el que la lengua anglosajona sea su idioma.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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