El fiscal general de Brasil, Rodrigo Janot, concluyó hoy su mandato después de cuatro años en los que ha emprendido una cruzada contra la corrupción y ha acorralado a los principales políticos del país, incluido el presidente Michel Temer, contra quien ha presentado dos denuncias.
Janot puso final a una intensa labor que comenzó en 2013 y que se aceleró en la recta final de su mandato, cuando ofreció acusaciones a diestra y siniestra contra legisladores de todo el arco partidario.
El fiscal, de 61 años, colocó en su punto de mira a un amplio abanico de formaciones: desde el Partido de los Trabajadores, del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, hasta el Partido del Movimiento Democrático de Brasil (PMDB), de Michel Temer, lo que le ha valido duras críticas de parlamentarios en ambos bandos.
Con fama de implacable, a Janot no le tembló el pulso a la hora de presentar la primer acusación por delito penal contra un presidente en ejercicio de poder en Brasil, lo que causó un terremoto político en el país.