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El golf ayuda a controlar la ansiedad y la depresión

Por ser una actividad deportiva que requiere una elevada concentración para desplegar una jugada en pocos segundos, la ansiedad no tiene cabida.


La misión de un adepto al golf es embocar una bola pequeña en un hoyo igual de diminuto. Claro que tiene que hacerlo empleando el menor número de golpes posibles. Por eso, con tranquilidad y precisión, el jugador tiene que pensar muy bien antes de tomar su palo y dar el empujón. Se calcula que la duración de ese movimiento es de 1,3 segundos en promedio, por lo que la persona no puede darse el lujo de tensar sus músculos y desconcentrarse por estar ansiosa.

La práctica del golf necesita de tranquilidad, de lo contrario, simplemente, no se juega bien. Por eso, quienes realizan esta actividad aprenden a controlar su ansiedad y les ayuda incluso a combatir síntomas depresivos.

De hecho, los beneficios del golf están siendo cada vez más reconocidos por la comunidad médica. El Instituto de Salud Pública de Gran Bretaña, incluso, lo adoptó como terapia para personas obesas, no sólo porque quema 400 calorías por hora, sino porque reduce la ansiedad y la depresión.

 

Entorno y calma.Joseph Parent, instructor de golf en California y autor del libro bestseller Zen Golf, comenta a La Tercera que "para muchas personas jugar golf es una forma de reducir el estrés. Y es diferente al resto de los deportes, porque hay que jugarlo en un lugar muy espacioso, con gran cantidad de paisajes y porque la mayor parte del tiempo estás jugando como un individuo más que como un equipo, y, aún más, estás jugando contra el campo de golf, no directamente contra el otro jugador, como en el tenis".

Los instructores de golf, en efecto, al enseñar la actividad, suelen insistir en la necesidad de estar relajado. "Técnicamente el golf es complicado porque el movimiento de mover el palo hasta pegar a la bola se desarrolla en 1,3 segundos y en ese tiempo hay que nivelar y apaciguar los niveles de ansiedad", comenta Ebelio Romero, instructor del Club Santa Martina. Por eso, finalmente el alumno aprende a controlar el impulso de, por ejemplo, querer pegarle muy fuerte a una pelota o de querer hacerlo sin pensarlo.

Reflexionar es parte del entrenamiento. Los golfistas señalan que hay que realizar una constante evaluación antes de tirar, durante y después. Incluso, como cuenta el instructor Israel Moreno, del Club de Golf del Colegio Médico, hay una rutina previa que se enseña para calmar la ansiedad: visualizar dónde apuntar y preparar, mentalmente, una buena actuación; algo muy similar a la meditación que también se ha comprobado que calma la ansiedad.

 

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441499
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América