La gente que está expuesta al humo de "segunda mano" -el que proviene de los cigarrillos que fuman los demás- tiene un mayor riesgo de sordera, afirman expertos.
Ya se sabe que la gente que fuma puede dañar su oído.
Pero la nueva investigación, publicada en Tobacco Control, en la que participaron más de 3,000 adultos en Estados Unidos, sugiere que el riesgo también podría aplicarse al fumador pasivo.
Los expertos creen que el humo del tabaco podría afectar el flujo sanguíneo en los pequeños vasos del oído.
Esto puede privar al órgano de oxígeno y conducir a la acumulación de desechos tóxicos, causando daños.
Estas lesiones son distintas a las causadas por la exposición al ruido o por la vejez.
El doctor David Fabry, quien dirigió la investigación, afirma: "Realmente no sabemos con exactitud a cuánto humo debe exponerse la persona para comenzar a perder el oído. Pero sí sabemos que el umbral de los daños es muy bajo".
"Realmente, el nivel más seguro es no exponerse al humo en absoluto".